El País Digital
Viernes 10 noviembre 2000
Los europeos proceden de tres grandes oleadas migratorias de Asia
JAVIER SAMPEDRO, Madrid
Un estudio genético ha demostrado que los europeos actuales proceden de sólo tres olas migratorias llegadas de Asia. La primera empezó hace 40.000 años y extendió por Europa la célebre cultura auriñaciense, caracterizada por una de las grandes innovaciones de la prehistoria: el arte rupestre. La mitad de los europeos actuales desciende directamente de esos cazadores paleolíticos. Los últimos emigrantes que colonizaron Europa fueron los inventores de la agricultura, que se propagaron desde Oriente Próximo hace 9.000 años. Sólo el 20% de los europeos actuales desciende de ellos.
Las comparaciones genéticas entre las personas actuales se han revelado como un poderosísimo microscopio que permite deducir los orígenes de las poblaciones humanas y sus flujos migratorios. El estudio que se presenta hoy en Science se basa en el análisis del cromosoma Y (masculino) de 1.007 hombres europeos y ha sido liderado por Ornella Semino y Peter Underhill, del Departamento de Genética de la Universidad de Stanford.
Los datos paleontológicos y arqueológicos, muy abundantes en Europa, no han podido resolver las grandes cuestiones sobre los orígenes de sus pobladores. Por ejemplo: la agricultura se expandió por Europa desde Oriente Próximo hace 9.000 años, pero ¿fue ello debido a que los primeros agricultores desplazaron y sustituyeron a los cazadores que ya estaban allí? ¿O es que éstos fueron aprendiendo la técnica en una ola de transmisión cultural que se propagó de este a oeste?
Semino y sus colaboradores han demostrado que ocurrieron ambas cosas. Los inventores de la agricultura, que también construyeron los primeros asentamientos humanos, se desplazaron físicamente de este a oeste y fueron dejando sus genes por donde pasaban. Esos genes aún están allí, dispuestos en un perfecto gradiente con un máximo en Oriente Próximo y una continua y suave disminución hacia el oeste a lo largo del mediterráneo.
"Los [genes] marcadores que vemos ahora en los países mediterráneos están muy estrechamente relacionados con los pueblos de Oriente Próximo [libaneses, sirios, judíos, palestinos]", explicó ayer Ornella Semino a este diario. Pero los agricultores en expansión no eliminaron a los cazadores que ya estaban allí, ni mucho menos. Sólo un 20% de los europeos actuales desciende de aquellos civilizadores de vanguardia. El otro 80% proviene de los antiguos pobladores paleolíticos.
¿Y de dónde habían salido aquellos europeos de vieja cuna? Pues también vinieron de oriente, pero muchísimo antes: en dos olas migratorias ocurridas hace 40.000 y 22.000 años, respectivamente. Los datos son de tal calidad que los científicos de Stanford se han aventurado -con una osadía típica de genetista y llamada a encender la controversia con los prehistoriadores- a relacionar esas dos colonizaciones con dos culturas primitivas muy bien definidas por los restos que dejaron en sus cuevas: la auriñaciense y la gravetiense.
Los colonizadores auriñacienses, inventores del arte rupestre que sigue fascinando a cualquier Homo sapiens de buen gusto, empezaron a llegar hace 40.000 años desde Asia central. Sus cromosomas ancestrales pueden encontrarse todavía en la región de Pakistán y el norte de la India. La mitad de los europeos actuales desciende de ellos. Hace 40.000 años, estos visitantes orientales tuvieron que encontrarse forzosamente con una curiosa especie de humanos: los Neandertales, que se extinguirían poco después. La segunda ola paleolítica, que llegó de Oriente Próximo hace 22.000 años, propagó por Europa la cultura gravetiense, célebre por sus Venus prehistóricas de abultados atributos. El 30% de los europeos actuales desciende de ellos.
Y la tercera ola, de hace 9.000 años, es la ya mencionada de los agricultores neolíticos. Y aquí estamos esperando la cuarta.
Más primitivos cuanto más al norte, menos cuanto más al sur
J. S.,
Madrid
La distribución actual de cromosomas viejos y nuevos no es homogénea en Europa. Los modernos inventores de la agricultura se propagaron desde Oriente Próximo hacia el oeste por el litoral mediterráneo, y sólo después migraron, más tímidamente, hacia el norte. Por eso la genética revela ahora un doble gradiente norte-sur: los antiguos cromosomas paleolíticos son más abundantes cuanto más al norte de Europa, y los modernos genes neolíticos son más frecuentes cuanto más al sur.
Curiosamente, este doble gradiente se da sólo en los hombres. Las mujeres presentan una distribución homogénea entre el norte y el sur. Luca Cavalli-Sforza, director del Departamento de Genética de la Universidad de Stanford y uno de los mejores genetistas de poblaciones del mundo, interpreta que las mujeres han tendido históricamente (y prehistóricamente) a desplazarse al lugar de origen de su marido. Si un civilizado meridional se emparejaba con una cazadora norteña, ella se mudaba al sur. Si un cazador norteño se unía a una civilizada meridional, ella se desplazaba al norte.
Por otro lado, Semino explica: "Los vascos y los sardos comparten básicamente los mismos componentes cromosómicos que los demás europeos. Su posición peculiar respecto a la frecuencia [los vascos tienen, en promedio, un mayor porcentaje de cromosomas paleolíticos que la media europea] es probablemente una consecuencia del aislamiento". Es decir, que los vascos se han mezclado menos que la media con los extraños. España, y el País Vasco en particular, fue uno de los refugios europeos durante la última glaciación (hasta hace 16.000 años).
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